Desanálisis
Desandando ideas y reflexiones.
sábado, 30 de octubre de 2010
Padre Nuestro...Obrero!

Padre nuestro que estás en el cielo
santificadas sean tus manos
que clavaron en el suelo
la cerviz de tu nombre: OBRERO.
Que dejaste la sangre
como flor de ceguera en la salinas,
terrones de espalda y viento,
que ni siquiera el encuentro
con el vino mansillado a final de jornada
te ha honrado: JORNALERO!
De carbón la mirada,
de cobre la palabra muda,
no ha de matar la roca
que traga saliva negra
aunque ya seas…estrella
MINERO!
Sos LABRADOR en el surco,
sos SEMBRADOR en la huella,
sos ALBAÑIL y simiente
arcilla de colmenas, panal desigual
de miseria y penas.
Sos mi padre, pan, cereal
mi mesa tendida al duelo
de ofrecer la vida, dura vida
en el hogar del sueño.
COSECHERO de miserias,
JANGADERO del hambre del río
de sol a sol, de islas, de mañana y tarde,
ahogando los alardes del hastío,
del vacío entre los dientes,
con suficiente coraje
pa’ campear tempestades!
Padres nuestros…obreros!
que murieron por nosotros:
tus hijos,
que nunca fuimos cobardes
por llenarnos la boca,
con las sobras de esa gente
que de nuestra vida hizo
esta sombra indolente,
y solo tenemos los brazos
y puños cerrados de horror y decencia...
Mal que les pese…
aún, aún tenemos conciencia!
No tememos la muerte,
que otra cosa es esto?!
que llevar sobre la frente
el estigma rotulando
lo que en vez de honrarte, padre,
te achica, te consume:
Fuiste PEON ASALARIADO!
Si hay que luchar, lucho.
Si hay que matar, mato.
Si debe correr mi sangre, padre…!
será río rojo y será victoria,
pero mis hijos,
mis hijos no morirán de hambre!
para que unos pocos canten gloria!!
Padre nuestro que iluminaste mi camino
con la sabia equidad
de enseñarme a distinguir
los callos y nudos de las manos laburantes
de otras, de aquellas de guante blanco
de ladrones, de corruptos, represores
y asesinos!!!
Mi frente hacia el suelo,
mi alma se eleva
y como un ruego te honro,
y te acompañaré en tu lucha,
Obrero!!!!
lunes, 11 de octubre de 2010
jueves, 30 de septiembre de 2010
¿Planto un árbol o planto soja?

Cuando tratábamos de vivir de acuerdo a premisas, lemas, y demás "imposiciones" para cumplir con eso que llamamos "la vida", teníamos un mandato cultural que nos marcó, sobre todo a una generación de adolescentes que pugnaba por ser adultos.
"Tener un hijo, escribir un libro y...plantar un árbol", en el orden en que se iban dando nuestras prioridades.
Hoy día, esta pseudo-orden paterno-cultural, se ha aggiornado de tal manera que sería, más o menos así:
"Planifique la paternidad, vea TV, o conéctese a Internet y...plante soja", aquí la prioridad dependerá de usted y en que zona viva.
Por ejemplo: si vive en zonas donde la televisión no llega, o lo que no llega es la posibilidad de adquirir un aparato, y tampoco podrá acceder a una biblioteca, y menos a comprar libros ni siquiera para los niños en edad escolar, o bien, la peregrina idea de tener en su casa una pantalla que, al encender la máquina, diga: Google!, la paternidad pasa a ser un estado prioritario, planificada o no. Escribir un libro? si no hubiese un grado importante de desalfabetización, quizás sería un best-seller si contaran la historia de sus magras vidas.
Plantar un árbol, para qué?, esperar años para "matear" a su sombra y de golpe, zas! se despierta una mañana y se encuentra con toda una parafernalia desmontando aquello que una vez usted plantó para no quedarse afuera de la imposición cultural, o para que el Pampero no le vuele el rancho.
Que nos queda? la soja. Pero claro, como aquél arriero de Yupanqui:
"las penas son de nosotros...las vaquitas (la soja) son ajenas"
Y somos ajenos a la plantación, la cosecha, la industrialización, y sobre todo, a obtener ganancias ni siquiera plantando perejil en lo que había sido la paila e' cobre de la mama vieja, y que para que no lo ataquen plagas, digo, de las de antes, no las de ahora, (agroquímicos, fumigaciones no permitidas, monopolios, industrializaciones coimeras, globalización, etc.), usaban el tabaco del cigarro del tata.
Pero...poco y nada sale a la luz, menos a las de los "tucu-tucu" o coyuyos, (luciérnagas, para los de la ciudad) salvo en contadas ocasiones donde se hizo pública la intoxicación, las alergias y demás consecuencias de esta manera tan aberrante de preservar, en este caso la plantación de soja, pero no de la salud de los habitantes linderos a la zona.
Y como siempre se investiga primero a la víctima de estas agresiones desmedidas a la salud y a la dignidad del hombre que la padece, la Justicia (debería escribirlo con minúscula), propone que los intoxicados tienen que demostrar las afecciones en la salud, aunque hubo una innovación donde los agricultores y demás yerbas deben demostrar previamente la inocuidad de los productos utilizados, también deberían demostrarnos que no habrá "coimas", ni negociados paralelos.
Así las cosas, me pregunto: ¿Si planté varios árboles, tuve hijos, escribí un libro, debería plantar soja?